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El Zaragoza, una trituradora a pleno rendimiento

FÚTBOL REAL ZARAGOZA | 11 de junio de 2013

El centrocampista del Real Zaragoza José María Movilla (d) con el balón ante el centrocampista del Atlético de Madrid Koke Resurrección, durante el partido de Liga disputado el pasado 1 de junio en el estadio de La Romareda, en Zaragoza. EFE/Archivo

Zaragoza, 11 jun (EFE).- El acuerdo con el entrenador Manolo Jiménez para dejar el banquillo zaragocista solo ha supuesto un aumento de las revoluciones a las que trabaja a pleno rendimiento la trituradora de cargos de toda índole en la que se ha convertido el Real Zaragoza.

La entidad zaragozana, de la que el empresario soriano Agapito Iglesias es el poseedor del paquete mayoritario de acciones con más del 90 %, ha conocido en su banquillo a ocho inquilinos desde que en mayo de 2006 Alfonso Solans Solans decidiese abandonar la entidad y le vendiese todos sus títulos. El noveno está por llegar.

El sevillano Manolo Jiménez es el último que se ha caído de una larga lista que inauguró el idolatrado técnico zaragozano Víctor Fernández, ya que fue el entrenador en el recordado título de la Recopa con el famoso gol de Nayim del que se cumplieron el pasado 10 de mayo dieciocho años.

Víctor Fernández llegó de la mano del nuevo accionista en lo que se suponía abría una nueva etapa en la entidad zaragocista, y los aficionados, hambrientos de que su equipo tuviese ambición, creyeron ver que así iba a ser.

Las esperanzas se esfumaron tras completar una buena primera temporada, la 2006-2007, en la que incluso consiguieron clasificarse para participar en la Copa de la UEFA.

El zaragozano estuvo en el banquillo maño hasta mediada la segunda temporada y fue despedido, en lo que fue un verdadero anticipo de lo que estaba por venir. Hasta la fecha es el entrenador que más tiempo ha aguantado en la era de Agapito Iglesias.

Al ahora técnico del Gante belga le sucedieron de manera efímera Ánder Garitano y Javier Irureta, con uno y seis partidos respectivamente al frente del primer equipo, y acabó la temporada Manolo Villanova, con el que se consumó el descenso a Segunda división.

El asturiano Marcelino García Toral, cuyo contrato le convirtió en el segundo técnico en España mejor pagado, fue el encargado de dirigir la nave en el proyecto de regresar por la vía rápida a Primera división y lo hizo, pero la sintonía con el máximo mandatario se acabó antes incluso de empezar su segunda temporada pero todavía tuvieron que transcurrir varios meses, hasta diciembre de 2009, para que se produjera su destitución.

A partir de ahí, la historia zaragocista ha entrado en un bucle repetido de manera casi constante con los dos siguientes inquilinos del banquillo zaragocista, José Aurelio Gay y Mohamed Alí Hamar 'Nayim', que conformaron un dúo, y Javier Aguirre, y otro un poco más largo protagonizado por Manolo Jiménez, aunque este último con la desagradable consecuencia del descenso.

Primero fue el tándem Gay y Nayim, que sustituyeron a García Toral, y tuvieron que obrar el primero de los tres milagros consecutivos zaragocistas para lograr la permanencia. Acabaron en la gloria de la permanencia y en el comienzo de la nueva campaña, en noviembre de 2010, salieron escaldados.

El paso del mexicano Javier Aguirre por la capital aragonesa fue prácticamente un calco de sus predecesores, con la única diferencia que llegó hasta las vacaciones navideñas. Milagro para seguir en la temporada de su llegada en la máxima categoría y salida por la puerta de atrás mediada la siguiente.

Lo de Manolo Jiménez pareció otra historia porque durante todo el 2012, llegó al equipo el 1 de enero, nada parecía indicar que se pudiese repetir lo ya vivido.

El de Arahal obró una nueva permanencia en la que una descreída afición ni si quiera pensaba que se podía alcanzar. Tuvo que sumar 33 puntos desde su llegada para lograrla.

Jiménez hablaba claro y no parecía tener dobleces en su discurso. De hecho se vivió un apacible comienzo de temporada en el que antes de la vacaciones navideñas alcanzaron el objetivo de sumar veintidós puntos.

Sin embargo las fiestas navideñas produjeron una indigestión a toda la plantilla zaragocista, que regresó siendo una pésima copia de lo que había sido.

El sevillano, incluso propuesto por diferentes estamentos de manera oportunista para pregonero de las Fiestas del Pilar 2012, viró su rumbo y empezó alejarse de su franqueza y a ver enemigos donde en su primera etapa de lo único que se hablaba era de tirar todos juntos hacia delante.

Ni las quince jornadas consecutivas que vivió en el comienzo y prolongación del 2013 fueron suficientes, aunque en la decisión de destituirle subyacía el elevado coste económico de la operación y los escasos recursos de la entidad maña para que se produjese su abandono.

Jiménez duró casi tanto como Víctor Fernández en el banquillo zaragocista, pero el descenso ha sido su condena definitiva en una entidad que deberá enmendar de manera radical su rumbo si quiere regresar pronto a la Primera división y volver a ser la que fue.

José Luis Sorolla

Liga BBVA